Que cualquier ruido me altera.
Menos tu respiración,
Que al final resulta más
Silencio.
No entiendo cómo la gente
Sigue caminando
Si los caminos mueren despoblados.
Y ya sólo me queda tirar
Campo a través
A ver si allí encuentro algo
Por lo que merezca
La pena
No morir
O al menos,
Parecer vivo.
Nunca me ha gustado expresar lo que siento,
Por eso lo hago
Por no reventar-
Te las noches
A pura explosión.
Me he cansado tantas veces de decirte que te quiero
Que a veces lo digo por el mero mecanismo
Del que necesita sentir algo
Más allá de esta soledad,
Que a veces me mata
Y otras me acuna
Pero siempre
Con mala
Cara.
Y
Entiendo
Que lo tuyo no
Es amor, porque siempre
Acabas diciéndome lo mismo una
Y otra vez, cuando yo sólo quiero que
Con un beso me dejes dormido en la cara visible de la Luna
Y que calles esas voces que a mi alrededor me gritan y no me dejan hablar
Ni sentir.
Nada.
Porque no hay nada
Más allá de tu ombligo.
Que me incita a bañarme en él
Como si yo cupiera
Y tú me dejaras.
La persiana sigue bajada
Esperando que tú la subas
Para que entre un poco de luz
Y se airee este cuartucho
Que aún conserva tu aroma
A sudor frío,
A nervios calientes,
A mariposas en la garganta,
A nudos en el estómago.
Y a millones de oscuras proposiciones
Que jamás te atreviste a callar.
Porque eras valiente
Y tu cobardía era tu arma,
Blandida en pos de la resurrección.
Que es esta vida,
Y no la pasada.
Porque me he cansado de pisar cosas
Que no son tuyas ni mías
Ni de nadie.
Y acabo poesías que jamás leerás
Porque nunca te han importado
Los sentimientos
De un chico que aspiró a ser poeta
Y se quedó en mera persona
Absurda
Hiperbólica
Y en pocas ocasiones metafórica.
Y ¿Quién quiere a un poeta que sólo sabe hacer poesía con las palabras?