He kilometrado los minutos que nos atraviesan el corazón, y la Luna está más cerca. Que tu piel a veces grita tan fuerte que me deja completamente sordo. Ahh ¡qué bonito es el mundo en silencio! Me he plantado tantas veces a mitad de la partida, que aún me quedan demasiadas cosas por ganar y perder: tú y tus labios, que me asustan como asusta la oscuridad al niño, esa oscuridad en la que habitan millones de monstruos y de la que sólo puede salir airoso bajo las sábanas. Y tú eres mi sábana. Que no es el miedo al principio, sino al final lo que me para los pies cada día. Y tu sonrisa. Y esos ojos claros. Y esa boca, joder, esa boca. Y esa manera que tienes de mirarme, idiota. Que si doy un paso más ya no habrá vuelta atrás, y el precipicio es muy hondo, y a mi siempre me han dado miedo las alturas. Pero supongo que ya no me queda otra, las piernas me tiemblan y dudo que pueda aguantar de pie mucho más tiempo.8.27.2013
El miedo que nace de la gravedad alta de un río aún vacío
He kilometrado los minutos que nos atraviesan el corazón, y la Luna está más cerca. Que tu piel a veces grita tan fuerte que me deja completamente sordo. Ahh ¡qué bonito es el mundo en silencio! Me he plantado tantas veces a mitad de la partida, que aún me quedan demasiadas cosas por ganar y perder: tú y tus labios, que me asustan como asusta la oscuridad al niño, esa oscuridad en la que habitan millones de monstruos y de la que sólo puede salir airoso bajo las sábanas. Y tú eres mi sábana. Que no es el miedo al principio, sino al final lo que me para los pies cada día. Y tu sonrisa. Y esos ojos claros. Y esa boca, joder, esa boca. Y esa manera que tienes de mirarme, idiota. Que si doy un paso más ya no habrá vuelta atrás, y el precipicio es muy hondo, y a mi siempre me han dado miedo las alturas. Pero supongo que ya no me queda otra, las piernas me tiemblan y dudo que pueda aguantar de pie mucho más tiempo.